Irlanda
está llena de historias de emigrantes: americanos que se enamoran de
irlandesas, irlandeses que tienen que buscarse la vida en Australia... Una
de las mayores razones para ello fue la hambruna de la patata, que
redujo la población de este país a la mitad, los que no emigraron, se
quedaron por el camino sin nada que echarse a la boca. La historia de
los McTigue fue posterior, quizás por distintas razones, pero en su ADN ya estaba instalado eso de no cerrarse fronteras. Tony llevaba varios años en Australia, Eamonn había roto con todo, cogido la furgoneta y pasado una larga temporada en Sevilla y Johnny acababa de regresar de un EVS en Tbilisi.
Los conocí a casi todos el día en que, tras salir un par de veces con el menor de los McTigue, decidí explorar el lugar en el que se crió. Un área llamada Kilnamona, que significa "la iglesia del pantano" y está, para que os situeis un poco, en el Condado de Claire, en la parte oeste de la isla. Me pareció buena idea aquello de desconectar un poco de mi rutina como voluntaria, o quizás de ampliarla. Me subí en su coche y tras escuchar un disco de Pearl Jam, otro de los White Stripes y otro de Beck, llegamos. La primera parada fue casa de Eamonn.
Ya estaba bastante oscuro y aquello era campo absoluto. De repente el coche se metió por un camino pequeñísimo y lo único que alcanzaba a ver con los faros fueron un montón de plantas sin ningún cuidado y muchísimos restos de algún tipo de obra, palés amontonados y unos extraños bloques de piedra. Al bajar del coche tuve que encender la linterna del movil para averiguar lo que eran esos sospechosos bloques...