Siempre que encaraba mi bici a la última
cuesta hacia Liscappul, mi cabeza reproducía Rebellion, de Arcade Fire. Tomaba
aire, miraba al horizonte y aprovechaba toda la energía cinética de la cuesta
abajo anterior para llegar lo más lejos posible pedaleando en blando. La escena era épica: el atardecer al fondo, la lluvia sobre mi cara, la mochila a mi espalda, mis piernas moviéndose rítmicamente (rezando porque esa vez hubiera puesto las marchas correctas), y mis ojos fijos en el punto al que quería llegar ese día, la superación hecha persona. Hasta que el viento cambiaba de dirección y todos mis esfuerzos quedaban anulados, tanto, que una señora de 80 años con bastón iría más rápido caminando a mi lado. Imagino a las ovejas de los alrededores paciendo entre risas cada vez que me bajaba de la bicicleta entre sollozos y sudores, en el momento en el que Rebellion había sido acallada por los fuertes latidos que me resonaban en la sien.
31.7.16
24.7.16
Inishmore o dejarse todo por las cabras
Era noviembre y Anna, natural de Joensuu (Finlandia), estaba tiritando. Es dificil escapar del frío cuando tu chubasquero está cubierto por una capa de agua constantemente, pero es algo a lo que te tienes que acostumbrar en Irlanda. Si Anna tenía frío, Levan, el voluntario de Tbilisi que iba con nosotras estaba al borde del colapso. También nos acompañaba un chico francés, que se quejaba menos.
Viajábamos en minibús, uno lleno de banderitas internacionales, animales de peluche y leprechauns, con un conductor que parecía salido de un guión de los Monty Python, de cara rosa, ojos claros y bromas simples que acababan, sin excepción, en carcajadas sonoras y profundas. Era la segunda vez que lo veíamos, pero esta no nos la quiso cobrar, a pesar de que nos había llamado aposta para ver qué tal nos iba y si necesitábamos algo. Sí que le necesitábamos.
El fin de semana había sido increíble. Lo mejor de todo era lo improvisado y, quizás por eso, satisfactorio de nuestro viaje. Fue justo el viernes, a mitad de la tarde, cuando decidimos visitar Inishmore, la más grande de las Islas Aran, en la bahía de Galway. No teníamos ni idea de lo que íbamos a encontrar allí, pero era parte del encanto de la última hora.
Labels:
cabras,
county galway,
EVS,
inishmore,
Ireland,
islas aran,
queso,
rural,
viajes
10.7.16
Lily, Liscappul y lienzos
El día que llegué a Irlanda no solo ponía los pies en un país completamente nuevo, sino que los despegaba del mío, de mis calles, mi universidad, mis sitios favoritos, mi familia, mis amigos, pero también de mis errores y de todas esas cosas que, mejores o peores, eran mías. El lienzo estaba en blanco.
Lily me recogió de la parada de autobús en la calle principal de Ballinasloe aquel quince de septiembre de 2015. Hice un gran esfuerzo por no subirme a su Skoda gris por la puerta derecha - algo que en el futuro pasaría constantemente. El tour por el pueblo duró poco, 7000 habitantes no dan para mucho, incluso cuando los edificios más altos son de tres plantas, aunque en ese momento estaba más preocupada por la sensación de que el coche circulara por la izquierda, que por el tamaño del pueblo en el que iba a pasar los próximos 11 meses de mi vida. De hecho, hacía bien, porque ese no era exactamente el lugar en el que comenzaría mi historia, sino en un area llamada Liscappul.
Subscribe to:
Posts (Atom)



