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| Foto de Mila Aniorte |
Era
domingo y estaba lloviendo, además hacía bastante frío. Pero
dentro del hall del Nuevo Teatro Circo de Cartagena la gente apuraba el tiempo con
cervezas y vinitos haciendo que sobraran los abrigos. Es raro,
supongo que al estar dentro de la programación de un festival que
empezó en octubre, se va cogiendo confianza con el sitio, pero más
de la mitad del público estuvo fuera hasta apenas un minuto antes de
la actuación.
El
concierto comenzó con un tenue azul, Andrew Bird, puntualísimo se
situó detrás de tres micrófonos con un xilófono a la izquierda y
su violín en mano. La batería y los demás instrumentos solitarios
se intuían entre la oscuridad por detrás de él, anuncio de un gran
espectáculo aún en un teatro tan pequeño.