Lo que vine a hacer a Irlanda fue algo completamente nuevo para mí. Se trataba de trabajar con jóvenes, o lo que aquí se llama Youth Work, que es la parte del Trabajo Social dedicada a los menores de edad en todos los sentidos, no solo los que están en peligro de exclusión, sino también los que necesitan cualquier tipo de asesoramiento, los que van a pasar al instituto o hacer el examen de acceso a la universidad, los que quieren estudiar en otro país, los que buscan experiencia laboral, los que tienen ideas para proyectos o simplemente los que quieren hacer algo que les gusta en compañía de otros. Aquí, este tipo de empleo es desarrollado por organizaciones separadas del Estado, aunque subvencionadas en parte por él. Mi voluntariado iba de ayudar a Youth Work Ireland Galway en Ballinasloe.
Una parte del trabajo consistió en formar parte de los Irish Youth Music Awards - IYMAs, para los amigos - que es una competición a nivel nacional organizada por Youth Work Ireland para los músicos menores de 18 años. Dicho concurso tiene una primera parte a nivel regional en la que los chicos y chicas tocan sus temas y luego eligen entre ellos el que va a la gran final. En ésta, un jurado nombra a la región ganadora. Y digo región porque en la primera parte, todos aquellos músicos que no habían sido finalistas podían elegir quedarse con los ganadores y formar parte del equipo desarrollando otro tipo de tareas como vídeos, márketing, técnico de sonido, de imagen, etc.
El IYMAs nacional se celebró en el Aviva Stadium de Dublín. Tocaron más de veinte bandas y cantautores, el nivel era variado para mi gusto, pero más de cinco podrían haber sido ganadores si yo hubiera sido parte del jurado. Aunque solo ganó uno, fuck, y fue Galway. Por supuesto, cada mínima sección de trabajo de los equipos fue premiada, lo que lo hacía todo algo más motivador. El caso es que al oir el nombre de Janaj, de nuestra región como ganadora, seguida del consecuente escándalo, me sentí parte de algo grande, de ese entramado llamado 'youth work' en el que llevaba currando tantos meses.
"Así que el trabajo con jóvenes también es esto - me dije - "darles ese espacio, esa oportunidad para que hagan lo que más les gusta, para que ya de paso aprendan, aunque sea sin darse cuenta - que es como se aprenden las cosas más importantes - y que lo hagan entre amigos."
Varias semanas después, Janaj fueron a tocar en el Bluesberry, un festival de Newry, en Irlanda del Norte. Yo, por supuesto, fui con ellos para tirar unas cuantas fotos más. El viaje fue interminable, pero tampoco escuché mala música, demostrándome de nuevo que el talento no tiene edad y que la buena atmófera que formaban entre todos hacía que mi trabajo tuviera sentido.




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