“Cuando Gregorio Samsa se despertó una mañana después de un sueño agitado, se encontró sobre su cama transformado en un espantoso insecto”. De la misma manera en que numerosos escritores de ciencia ficción han predicho adelantos científicos en sus novelas, hoy sin comerlo ni beberlo, nosotros nos hemos visto reflejados en la angustiosa literatura de Kafka, a la que pertenecen las dos primeras líneas de este artículo.
La realidad política y
social en la que nos encontramos desde hace un año nos recuerda de
forma abrumadora a muchas de las situaciones que este escritor
narraba en algunos de sus libros. Unas son paradójicas, otras tantas
absurdas y sin sentido, pero la mayor parte de ellas causan un
sentimiento de agobio y de angustiosa impotencia. La misma sensación
que uno experimenta al leer El Proceso.
Por ejemplo, un profesor
universitario, que tras su inmejorable carrera de ingeniería con
experiencia en el extranjero y decenas de publicaciones en la
comunidad científica, ahora se encuentra en la cola del INEM. O un
trabajador medio, que para poder reclamar una multa de 100 euros
tendría que pagar 300. También un jubilado de 78 años despierta en
la realidad kafkiana cuando después de toda una vida cotizando en la
Seguridad Social, ahora debe apurar la cartera cada vez que visita la
farmacia. Además, su hija ha sido desahuciada y ha tenido que
volver, con marido e hijos incluidos, a la casa de su padre,
precisamente ahora.
Una joven estudiante no
ha podido continuar en la universidad después de la subida de tasas,
tampoco encuentra trabajo para poder hacerlo en un futuro. Mientras
tanto, su vecino de arriba, con 65 años y numerosos problemas de
salud no ha podido acceder aún a su jubilación. Para colmo, cuando
esta decreciente clase media ha salido a la calle a protestar por su
situación ha sido golpeada literalmente por la democracia que ahora
también se podría apodar kafkiana, visto lo visto.
Después de un año de
legislatura, señor Rajoy, en la que una mayoría absoluta de
españoles votó el cambio, usted ha ido contribuyendo a esta
realidad digna del autor de La Metamorfosis. Si bien es cierto, que
no empezó con usted, tampoco ha de olvidar que no se ha hecho nada
por ese cambio que proclamó y que el sistema democrático que
teníamos, lejos de ser perfecto, va camino de convertirse
vertiginosamente en el espantoso insecto del escritor checo.

Sólo puedo decir dos cosas:
ReplyDelete-Al fin escribes, como se nota ya eres una journalist total.
-Esto, tristemente, es España.