Esta banda no lleva
demasiado bagaje, pero con su primer álbum dejó el listón muy
alto. En 2011, The Do vuelve con su segundo disco. El grupo
franco-finlandés formado por el músico y compositor Dan Levy y la
cantante Olivia Bouyssou Merilahti, se presenta como una alternativa
elegante, original y con muchas ganas de explorar nuevos y ricos
sonidos.
Tras el gran acierto que
supuso el disco de A mouthful (en español: Un Bocado,
cuyo tema principal fue On my shoulders, utilizada en los
anuncios de las libretas Oxford en 2008) la banda regresa tres años
después con Both Ways Open Jaws. La fórmula general sigue
siendo parecida a la de su primera entrega, combina canciones de muy
buen gusto, suaves y más comerciales, como Too insistent, que
bien podría ser el acompañamiento de otro spot publicitario, con
otras apuestas más extravagantes como Slippery Slope, una
canción entre lo tribal y lo siniestro, con una melodía
protagonizada exclusivamente por voz, percusión y un estribillo
punzante muy pegadizo.
El comienzo de esta obra
es Dust it off, una canción terriblemente hipnótica. La
clave del éxito de este efecto es, sin duda, la sencillez de la
melodía y de la voz de Olivia. Tras la canción de Gonna be
sick!, muy del estilo de The Do, el disco continúa con The
Wicked & The Blind, pista que no conviene despachar a la
ligera, pues en ella se combinan cuerdas, teclado, percusión y
electrónica sin ningún reparo, algo que irá despertando los
sentidos para los próximos platos.
Le sigue
Bohemian Dances, un tema sencillísimo y de una gran belleza. La
voz principal está acompañada de coros que poco a poco van
separándose de ella, de manera que al final la combinación alcanza
un desorden perfecto.
Casi sin tiempo para
respirar comienza Smash Them All, a la que debemos prestarle
no poca atención: los contrastes entre estrofas no te dejan
distraerte, la importante variedad de instrumentos también suponen
diferentes puntos de atención, pero, sin duda, lo más impresionante
es el final, de una fuerza digna de banda sonora que culmina con la
voz casi a capella de la cantante, a modo de cigarrillo tras un buen
clímax.
El disco continúa con
sus cambios de intensidad, el siguiente tema, Leo, Leo, es una
canción que solo puede definirse como onírica y precede al temazo
que da nombre al disco, que no es otro que B.W.O.J. Esta breve
pieza con toques electrónicos, a su vez parece ser el prólogo de
Slippery Slope y sirvió para la promoción del álbum en
Internet.
The calendar y
Was it a dream? nos ayudan a desconectar de la violencia del
anterior tema. Aquí el disco da un giro, son canciones mucho más
sencillas, pero que enganchan de igual manera. Y para acabar del todo
nos dejan con una especie de nana: Moon Mermaids, pieza de un
solo minuto acompañada de una coda que está en la línea de Leo,
Leo y viene genial para cerrar todo el álbum de una manera tan
hipnótica como empezó.
Aunque este segundo
trabajo no tiene toda la fuerza de A mouthful, sigue siendo
una gran obra. Dan y Olivia se mantienen fieles a su estilo, que es
no tener estilo fijo y continúan sorprendiéndonos en cada rincón
del disco. Con tanto contraste de dulce y amargo y tanta variedad
instrumental es difícil no engancharse a este segundo bocado de los
europeos.
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