Pages

28.1.10

Cuántas ganas de darle al pausa

Hay cosas que llegan por casualidad y yo adoro esas casualidades (que otros llaman suerte).

Por casualidad me animé a escuchar la música de un myspace y por casualidad justo unas semanas después he podido asistir a un concierto de la autora de ese lugar de internet, todo hay que decirlo, en uno de mis bares favoritos de Murcia.

Lo mío con la música de Rocío Ramos fue amor a primera vista. Primero, como siempre, por su voz, que juzgo con mucho estilo. Después, lo pegadizo de sus canciones, que al menos yo no puedo arrancármelas de la mente. Por último, al escuchar con más calma a esta chica, sus letras, que como ella mismo definió son muy “de bajona”, pero siempre con mucha ironía (que viva lo irónico, lo borde y el humor en situaciones peliagudas).

Del directo ¿qué decir? En él cantó canciones de su nueva maqueta (aún por finalizar, pero de la que repartió los primeros bocetos) junto con otras de antes y alguna que otra rareza como el tema del VIH. Al ser música en acústico no cambia un abismo, pero un concierto siempre tiene su aquel. Este, en concreto ha sido aliñado con un teclado a mano y mente de Ricardo, coros por la cantautora María Rozalén y la promoción de otro chico de Molina de Segura del que no recuerdo el nombre. Nombrar también al técnico de sonido, Ropero, que era muy sexy y también es artista (Dio los crea y ellos se juntan).

Ha sido todo muy cercano, su familia y amigos estuvieron allí y ¿cómo no? los cuatro tontos que como yo caímos por casualidad enamorados de su música.

Para decir algo más a favor del directo, voy a contar algo que a nadie le importa, pero que para fue grande: la canción que menos me gustaba provocó en mi una gran catarsis tras escucharla a tres metros de distancia de “la Ro”, tanto que me quedé embobada tras oírla. Es por esa canción por la cual me he animado a escribir y de la que he sacado un verso para dar título a este post.

Un saludo, beibis.

No comments:

Post a Comment